Mito: las mascarillas solo se pueden usar una vez

Realidad: Muchas mascarillas se pueden reutilizar, pero no todos los métodos valen

Nota 1: los métodos descritos en este artículo son oportunos para una situación de emergencia, como la que estamos viviendo, en la que no hay suficientes mascarillas para todos. Hay que saber que, en una situación normal, se recomienda renovar la mascarilla quirúrgica aproximadamente cada 4 horas, y las FFP, N95, etc. cada 8 horas. Todas ellas se consideran de un solo uso.

Mucha gente no sabe qué hacer con sus mascarillas usadas, y con razón. Se están dando consejos contradictorios.

¿Qué hacer con las mascarillas usadas?

  1. Si tienes mascarillas de sobra, mejor no reutilizarlas. En teoría son de un solo uso.
  2. Si tienes unas cuantas, por ejemplo unas siete, úsalas por orden. Intenta mantener al menos siete días de “cuarentena” con cada mascarilla. Los virus que pueda haber en ella perderán su capacidad de infectar células.
    No las metas en bolsas de plástico cerradas, tipo Zip, ni en tuppers herméticos. Si la mascarilla tiene humedad, es un caldo de cultivo para las bacterias y los hongos. Para que no estén húmedas, es mejor dejarlas colgadas al aire o en una bolsa de papel. Que “respiren”. Puedes construir un fácilmente tablero para colgar las mascarillas, como el de la figura (Fig. 1). Así será más fácil reutilizarlas por orden.
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Fig. 1. Idea para colgar mascarillas de forma ordenada. Materiales: tablero, pinzas de madera, pistola de silicona.

Si no tienes tantas mascarillas, o las necesitas rápidamente, puedes desinfectarlas. Voy a resumir en este artículo las pautas recomendadas para desinfectar las mascarillas en casa. Me basaré en lo que dicen los mejores artículos científicos. Incluyo los últimos publicados.

Hay dos factores principales que limitan la descontaminación y reutilización de una mascarilla:

1. La estabilidad de la carga eléctrica del filtro. Tanto las mascarillas N95, FFP, etc., como las mascarillas quirúrgicas tienen carga eléctrica. Esta carga actúa como un velcro al cual se pegan las partículas que queremos bloquear. Si se pierde la carga eléctrica, se pierde parte de la capacidad de filtración.

2. El ajuste de la mascarilla a la cara. Una mascarilla con fugas alrededor de los bordes es poco eficaz. Aunque el material del filtro sea excelente, nos protegerá poco.

Nota: Las mascarillas visiblemente manchadas con secreciones respiratorias o nasales deben desecharse y no reutilizarse. Asimismo, las mascarillas que estén dañadas (gomas o cintas rotas, pieza nasal rota, rasguños, perforaciones, etc.), o las que no puedan ajustarse bien (mascarillas deformadas) también deben desecharse y no reutilizarse.

Mascarillas N95, FFP, etc. (llamadas EPI, respiradores o mascarillas autofiltrantes)

El mejor método para desinfectar en casa las mascarillas FFP2, FFP3, N95, etc. es el calor húmedo.

Hay dos formas de hacerlo:

1. En el horno, a 70 ºC, 1 h, con un poco de agua (que el agua no este en contacto con la mascarilla).

2. En el microondas, con vapor de agua.

El microondas se puede usar para desinfectar mascarillas en casa. No es método nuevo: el microondas se lleva usando para descontaminar materiales desde hace al menos veinte años. Por ejemplo, se utiliza para descontaminar rápidamente jeringillas y filtros para prevenir infecciones con virus (VIH y virus de la hepatitis C) en gente que se inyecta drogas.
Pero hay que tener en cuenta que:

  1. Si no hay agua, la temperatura no será homogénea. Eso significa que al meter las mascarillas en el microondas unas zonas se calentarán mucho más que otras. Consecuencia: el microondas se podría estropear o, peor aún, se podría provocar un incendio.
  2. Algunos materiales no se pueden calentar en el microondas.
    Importante: NO uses una rejilla metálica como soporte de la mascarilla, como, por ejemplo, el soporte metálico circular que tienen algunos microondas con grill. PUEDES PROVOCAR UN INCENDIO.

En esta revisión reciente se analizan los resultados de nueve estudios. Se han probado varios modelos de mascarillas N95.

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Fig. 2. Modelos de mascarillas N95 más probados en los estudios de descontaminación por calor, tanto al microondas como en el horno. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0195670120304035. Solo se deben descontaminar las mascarillas sin válvula de exhalación.

Este es el método que recomiendan investigadores de Harvard en un artículo reciente:

En un recipiente de base ancha (de unos 17 por 17 cm), de vídrio o plástico, se vierten unos 50-60 mL de agua. Sobre el recipiente con agua se coloca una malla de frutas u hortalizas, que se sujeta con una goma (figura 3). La mascarilla se coloca suspendida sobre la red, con la parte externa hacia abajo. Se calienta el conjunto en el microondas 3 minutos a la máxima potencia, con el plato girando.

La idea es que el vapor generado sea suficiente para penetrar en la mascarilla y destruir la inmensa mayoría de los virus.

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Fig. 3. Desinfección de mascarilla N95 al microondas, según el método descrito en https://mbio.asm.org/content/11/3/e00997-20?rss=1.

Los investigadores aplicaron alrededor de 10 millones de virus MS2, viables, en diferentes regiones de las mascarillas N95. (Este virus se usa como modelo en estudios sobre la transmisión de enfermedades ya que no produce enfermedades en humanos.)

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Fig. 4. Respirador N95 utilizado en el experimento. Cada recuadro numerado indica el área donde se depositaron virus “vivos”. Los investigadores probaron microondas con diferentes potencias y los resultados no se vieron afectados.

Al calentar la mascarilla en el microondas con el método descrito, se eliminaba el 99,9999 % de los virus (reducción de 6 log, dicen los investigadores). El virus MS2 es más difícil de destruir que el SARS-Cov-2, ya que este último tiene una membrana lipídica. Por ejemplo, el calor seco, (incluso a 100 °C) es completamente ineficaz contra el MS2 depositado en las mascarillas, mientras que el SARS-CoV-2 se destruye a 70–80 °C. Eso significa que si el método descrito elimina el virus MS2, también destruirá el SARS-CoV-2.

Yo he hecho una pequeña modificación. En vez de la red, utilizo una red de silicona que va encajada sobre el recipiente (Fig. 5). Creo que así es más práctico.

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Fig. 5. En esta versión del método, la red de silicona va encajada sobre el recipiente rectangular de vídrio Pyrex.

La idea es que la mascarilla quede suspendida, y que esté en contacto con el vapor de agua.

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Fig. 6. Método para desinfectar mascarillas tipo FFP y N95. Ni las grapas ni la pieza metálica curvada de los modelos de mascarillas FFP o N95 similares a los de la figura 2 suponen un problema.

Los investigadores demostraron que tanto la eficacia de filtración como el ajuste se mantenían durante al menos 20 ciclos de desinfección, en todos los modelos de mascarilla que probaron.

«Medimos la eficiencia de filtración de las mascarillas tras el tratamiento con microondas, de acuerdo con las pautas de OSHA*. El ajuste y la función de las N95 estaban intactos, incluso después de 20 tratamientos secuenciales de descontaminación con vapor de agua en el microondas.»

*Administración de Seguridad y Salud Ocupacional (OSHA, por sus siglas en inglés).

Además, no es necesario quitar la tira plana de aluminio con la que se ajusta a la nariz, ni las grapas metálicas, si las tuviera.

«Lo hemos intentado 50–60 veces y todo ha sido perfectamente seguro.»

Según los investigadores, nos debemos preocupar por la formación de arcos o chispas en el microondas si:

a) el metal tiene extremos puntiagudos, que pueden actuar como antenas para el voltaje que recolectan;

b) si no hay otro material que absorba el calor/la energía.

En este caso, como la pieza de aluminio de la mascarilla es curva, y hay agua (y vapor), no hay riesgo de que se produzcan chispas.

Ahora bien…

El método del microondas no es válido cuando la tira de metal para el ajuste nasal no es plana y ancha, sino fina

Cuando se expone a la radiación del microondas el hilo metálico que contienen algunas mascarillas, el área circundante se derrite. Si no se retira esa tira de metal, estropeamos la mascarilla.

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Fig. 7. El microondas no se puede usar para desinfectar las mascarillas que lleven un hilo o tira metálica, a no ser que se retire primero. Para ello, simplemente, haz un pequeño corte en la mascarilla, a la altura de uno de los extremos de la tira, y sácala. Cuando acabes, vuelve a introducirla por el pequeño orificio por donde la sacaste. Esto no es necesario hacerlo siempre, ya que en algunas mascarillas esa pieza no es de metal, sino de plástico. Tampoco es necesario hacerlo en el caso de las mascarillas que tienen una tira plana y ancha de aluminio, como las de la fig. 2.
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Fig. 8. Ejemplo de mascarilla quirúrgica con tira metálica fina (hilo metálico), sometida al tratamiento al microondas. En este caso, el método del microondas no es válido.
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Fig. 9. Otro ejemplo de mascarilla con tiras metálicas finas. El calor acumulado en torno al metal hace que se derrita el material plástico que rodea al metal. El método del microondas no es válido.
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Podemos desinfectar una mascarilla tipo FFP o N95 en el horno, en casa. Los investigadores llegaron a la conclusión de que posiblemente sea beneficioso que haya un poco de humedad mientras se aplica el calor.

«Las mejores condiciones para inactivar el SARS-CoV-2 en las mascarillas tipo N95 y FFP2 son: temperatura entre 70 y 85 ºC con una HR superior al 50 %, durante 60 minutos.»

Es un método accesible, que puede ser implementado por el público en general, en casa.

Se recomienda mantener el nivel de humedad por debajo de la saturación, en torno al 60–85 % de HR (menos de 1 mL de agua para un recipiente de ~1,2 litros), para evitar la generación de vapor, lo que afecta negativamente a la eficacia y al ajuste.

En este vídeo se muestra cómo hacerlo (a partir del minuto 6:20). La mascarilla se mete en un recipiente cerrado resistente al calor, de aproximadamente 1,2 litros de capacidad, junto con un papel impregnado con unas diez gotas de agua (0,5 mililitros). Así se consigue una HR aproximada del 60 %, la cantidad recomendada.

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Fig. 10. El horno se precalienta a 85 ºC. Mientras tanto, se coloca la mascarilla en un recipiente hermético resistente al calor, de aproximadamente 1,2 L. Junto a la mascarilla se coloca un trozo de papel de cocina impregnado con 0,5 mL (aproximadamente diez gotas) de agua. Esto proporcionará la cantidad adecuada de HR, ~60 %.

Una vez desinfectada la mascarilla por cualquiera de los métodos térmicos descritos, se recomienda ventilarla inmediatamente para reducir el riesgo de crecimiento de microorganismos patógenos.

Una buena práctica para reducir el riesgo de propagar cualquier enfermedad es que cada mascarilla la lleve la misma persona, en lugar de compartir mascarillas reutilizadas.

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Fig. 11. Ejemplo de etiquetado de una mascarilla. A la izquierda, nombre y departamento del usuario. A la derecha, fecha del primer uso. En el centro, número de ciclos de desinfección.

Al etiquetar las mascarillas:

  1. Reducimos el riesgo de contaminación cruzada.
  2. Alargamos la vida de la mascarilla (cada persona tiene una cara diferente, por lo que si una mascarilla la usan diferentes personas, se deformará más).

Algunos métodos de desinfección destruyen a los virus, pero estropean las mascarillas

La descontaminación de las mascarillas puede originar cambios en el filtro, en las cintas o gomas, en el material del puente nasal o en otros accesorios. Todo ello puede llevar a:

  1. Un peor ajuste;
  2. Una peor eficacia de filtración;
  3. Un peor paso del aire (se respira peor).

El número de ciclos de desinfección y reutilización que se puede aplicar está limitado tanto por el método de desinfección como por el número de veces que nos colocamos y nos quitamos la mascarilla.

Las gomas o las cintas elásticas pueden darse de sí, de forma que ya no puedan generar suficiente fuerza para crear un sellado hermético entre la mascarilla y la cara. El mal sellado permitirá que el aire sin filtrar entre la zona de respiración. Por este motivo, la CDC aconseja que una mascarilla N95 no se reutilice más de cinco veces, a no ser que se pueda probar que el ajuste no se ha alterado.

Nunca sumerjas una mascarilla FFP o N95 en agua con jabón, ni la rocíes con alcohol o lejía. Se estropean. Tanto el jabón como el alcohol y la lejía eliminan la carga electrostática de las fibras de las mascarillas, lo que reduce su eficacia de filtración.

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Fig. 12. El lavado elimina la carga electrostática del filtro, lo que disminuye el rendimiento. El lavado vigoroso también puede dañar las fibras, facilitando el paso de las partículas. Lavar estas mascarillas no es una solución válida para desinfectarlas. Figura original: Smartfilter.com. https://smartairfilters.com/en/blog/washing-masks-effective-virus/.
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Fig. 13. No se deben sumergir las mascarillas EPI (ni las mascarillas quirúrgicas) en desinfectantes como alcohol u otros líquidos, ya que esto puede eliminar su electricidad estática, lo que reduce su capacidad de filtración. Ni siquiera se las debe rociar con un desinfectante con alcohol, ya que podría tener efectos negativos similares. Figura original: Smartfilter.com. https://smartairfilters.com/en/blog/washing-masks-effective-virus/.
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Al igual que ocurre con las mascarillas FFP/N95, se desaconseja que se lave o desinfecte cualquier parte de las mascarillas quirúrgicas con agua, alcohol (incluidas las toallitas húmedas desinfectantes que contienen alcohol), lejía, detergente de lavavajillas, jabón de manos o cualquier tipo de detergente.
El examen al microscopio electrónico permite ver que las mascarillas quirúrgicas se dañan al lavarlas con agua y jabón a 60 ºC. Lo mismo ocurre tras rociarlas con un espray de alcohol al 75 % (desinfectante para manos). Pierden su resistencia al agua. Las fibras de la capa intermedia se encogen y se deforman, lo que afecta negativamente a su capacidad de filtración. Se pierde parte de la protección.

En Taiwan, el método de desinfección recomendado por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) es el calor seco, con una olla arrocera eléctrica de las que se utilizan tradicionalmente en muchos países asiáticos. La directora general de la FDA de Taiwán y su ministro de Sanidad muestran el procedimiento de desinfección en este vídeo.

Colocan las mascarillas en una olla arrocera con calor seco (149–164 °C) durante 3 minutos, sin agregar agua ni ningún otro líquido. Después la dejan reposar 5 minutos.

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Fig. 14. Desinfección de una mascarilla quirúrgica en una olla arrocera.

Las mascarillas se podrían desinfectar por este método un máximo de 4 o 5 veces. Este método es mejor que el autoclave, la lejía y el alcohol.

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Para desinfectar las mascarillas de tela, lo mejor es lavarlas con agua y jabón. Los jabones y otros detergentes líquidos son efectivos para inactivar todo tipo de virus, particularmente si tenemos en cuenta los largos tiempos de exposición y la agitación proporcionados por un ciclo normal de lavado en la lavadora.

Puedes lavar las mascarillas con el resto de la colada. Usa detergente para ropa normal y el agua lo más caliente que permitan los tejidos. Lávalas a diario, si las usas bastante. Y déjalas secar completamente.

¿Cada cuánto tiempo hay que desinfectar las
mascarillas?

Depende del uso. Si estamos en contacto frecuente con la gente o en lugares poco ventilados (en el metro, en el trabajo, en el colegio) y nos la ponemos mucho tiempo, sería conveniente que la desinfectáramos todos los días. Si estamos menos en contacto con la gente, y la usamos poco (para ir al supermercado, por ejemplo), sería suficiente con desinfectarla cada 2 o 3 días.

Written by

María I. Tapia es doctora en Bioquímica y Biología Molecular.

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